Libres y empoderadas

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viernes, 20 de marzo de 2015

AGRESIONES SEXUALES EN EL IES LUIS DE LUCENA

La pasada semana se producía la detención de un joven de 19 años por acosar sexualmente a compañeras de su instituto, el IES Luís de Lucena, de Guadalajara. Los distintos medios, locales y nacionales, contaban cómo el agresor, que ya tenía antecedentes de carácter similar, habría realizado tocamientos de carácter sexual contra al menos 11 alumnas de su mismo centro escolar contra su voluntad. Las agredidas son menores  de entre 12 y 13 años, por lo que el agresor se apoyaba en la superioridad que le aportaba su diferencia de edad para lograr sus objetivos. Según relatan los medios, las jóvenes se animaron a denunciar el abuso tras haber recibido charlas a cargo de la Policía Nacional en el marco del Plan Director para la Convivencia y la Seguridad.
De lo que no hablan los medios es, sin embargo, de por qué once niñas que son agredidas sexualmente en su propio centro de estudios no han denunciado antes, cuánto tiempo llevarían produciéndose estos abusos sin recibir respuesta, ni cuáles son las causas directas y estructurales de este tipo de comportamientos machistas y opresores. Si continuamos obviando la gravedad de este tipo de asuntos y reduciéndolos a la entradilla de una noticia en la que 3/4 partes del contenido son una oda a la intervención policial y una exposición detallada de sus programas de actuación, la agresión quedará como algo anecdótico y seguirán reproduciéndose hasta que empecemos a señalar, a denunciar, a analizar por qué ocurre esto y a visibilizar su gravedad.
Mientras sigamos educando en un sistema patriarcal en el que absolutamente todo (cine, publicidad, mundo laboral, familia, ocio, moda, relaciones sociales…) nos etiqueta en unos roles y actitudes determinadas según nuestro sexo, en los que la mujer asume el género sumiso y el hombre el dominante, seguirán reproduciéndose esta clase situaciones completamente despreciables y criminales.
Mientras sigamos reforzando con nuestras palabras y nuestras acciones la cultura de la violación en la que vivimos seguirá habiendo niñas, jóvenes y mujeres que no se atrevan a denunciar acoso, violaciones o maltrato por miedo a recibir la mirada acusadora del entorno, a tener que afrontar las críticas y las pésimas acusaciones de una sociedad que se empeñará en justificar el delito culpabilizando a la víctima.
Desde la Asamblea de Mujeres Libres de Guadalajara denunciamos los hechos acontecidos recientemente en nuestra ciudad y señalamos al agresor como un hijo sano del patriarcado. Rechazamos y despreciamos cualquier abuso sexual y remarcamos la importancia de combatirlos en las aulas, en la calle, en el trabajo… Denunciamos, además, el agravante de la agresión al ser las víctimas menores de edad; esta situación tan horrible que han vivido podría generar traumas o dificultar a las niñas el desarrollo de una sexualidad sana en el futuro. Todo nuestro apoyo y solidaridad para las niñas afectadas y sus familiares.

¡NI UNA AGRESIÓN MÁS!

8 de marzo – Día de la mujer trabajadora



Hoy, 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, salimos a las calles para luchar contra la desigualdad y discriminación de género.
En una sociedad dónde nos quieren vender que la igualdad entre géneros ya está alcanzada, nos encontramos con una brecha salarial que ronda el 25%, llegando al 36% en los empleos menos cualificados; la más alta de los últimos cinco años.
Todo debido a la pasividad y falta de compromiso desde las Instituciones públicas y a la falta de concienciación del  conjunto de la sociedad.
A la diferencia salarial, hay que sumarle otras factores de desigualdad, cómo la doble jornada laboral. Las mujeres no sólo tienen que trabajar fuera por menos dinero, sino que además al llegar a casa deben continuar trabajando en las tareas domésticas. En un contexto dónde nos alarmamos ante el gran número de trabajos mal remunerados y en términos de semi-esclavitud, pero la figura de la ama de casa sigue normalizada y sin cuestionarse.  Ésta doble jornada se convierte en triple, al recaer sobre las mujeres el rol de cuidadoras, ya no solo de personas dependientes, niños o mayores, sino también de la estabilidad del grupo, reuniones familiares, etc. Por supuesto, esto acompañado de la ausencia de políticas que posibiliten la conciliación de las distintas jornadas,  y que  en muchas ocasiones conlleva  tener que renunciar al trabajo externo y remunerado, como el caso de las insuficientes y mal planteadas ayudas a la maternidad.
Estas condiciones  nos condenan, en muchos casos, a  la dependencia económica de terceros y  hace irremediable que la pobreza, que se ve acentuada en estos tiempos, tenga rostro de mujer.
A la discriminación laboral, propia del sistema capitalista, las mujeres tienen que sumar la discriminación sexual, perpetrada por el patriarcado, que se traduce en acoso sexual en sus puestos de trabajo, que la mayoría de las veces no se denuncia por la normalización de este en la sociedad y el miedo a ser despedida si se toman medidas para combatirlo.

Por todo esto, salimos a la calle en un día como hoy, para manifestar que no se trata de un día de fiesta o celebración, si no de lucha y reivindicación para alcanzar la igualdad real, una lucha que sigue día a día en nuestras casas, nuestros puestos de trabajo, en la calle.


¡POR LA IGUALDAD! ¡POR UN TRABAJO DIGNO PARA TOD@S!

domingo, 15 de marzo de 2015

LAS MUJERES Y EL TRABAJO.

Con motivo de la celebración del 8 de marzo, hemos reunido a manera de resumen una serie de conceptos e ideas sobre la relación trabajo/mujer.

La incorporación de la mujer al mercado laboral ha sido un fenómeno relativamente reciente. En 1977 había 3,9 millones de mujeres que trabajaban, en 1982 algo más de 4 millones y en 1999 eran 6,5 millones.
Esta incorporación no se ha hecho de manera igualitaria, y ha traído consigo numerosos problemas, que son consecuencia de muchos factores. No podemos obviar que el sistema en el que nacemos y somos educados, y en el que después pasamos a trabajar es un sistema patriarcal. Este sistema atribuye a cada individuo una serie de características en función de su género, que determinan la manera en que nos educan y en la que nos relacionamos con los demás.
A cada género se le inculca desde la infancia una manera de ser y comportarse en el mundo. Esta cuestión, que no es irrelevante, tiene importantes consecuencias en todos los ámbitos, y, como es lógico, también repercute en el trabajo.

Segregación ocupacional por sexo.

La segregación ocupacional por sexo es la tendencia a que hombres y mujeres se empleen en diferentes ocupaciones, separados unos de otros en la estructura ocupacional. Esta separación significa exclusión social de las mujeres porque se ubican, en términos generales, en ocupaciones con menor estatus y condiciones de trabajos desfavorables. Las mujeres se concentran predominantemente en las denominadas ocupaciones femeninas y los hombres en las masculinas, relacionadas con lo que significa ser hombre y ser mujer.
En la práctica esto se traduce en que las mujeres ocupan empleos relacionados con tareas consideradas “propias de mujeres”: limpieza, cuidados, enseñanza, crianza o artes. Los puestos que requieren una mayor fuerza física, aquellos relacionados con la ciencia y la tecnología y los puestos de poder siguen estando ocupados mayoritariamente por los hombres.

 Brecha salarial

La brecha salarial de género se refiere a la brecha existente entre lo que cobran, de media, hombres y mujeres, esto es, la diferencia salarial se define como la distancia existente entre el salario masculino y el femenino. El sueldo de las españolas es de media un 17% más bajo que el de los varones. En algunos casos la brecha asciende hasta el 23%.
En términos generales, la brecha salarial refleja la discriminación y las desigualdades en el mercado de trabajo que, en la práctica, afectan principalmente a las mujeres. Está relacionada con los siguientes factores:
-          La inferior valoración social y económica del trabajo realizado por las mujeres. Esta inferior valoración se da en mayor medida en categorías profesionales de baja cualificación. Es decir, no se cobra lo mismo por trabajo de igual valor, sin actualizarse los criterios de valoración y los complementos salariales que se derivan.
-          Las distintas posiciones de mujeres y hombres en el empleo, marcada por las relaciones de género (la segregación laboral antes comentada).
-          Menor presencia en puestos de responsabilidad.
-          Condiciones laborales inferiores en base a las necesidades de conciliación. La incorporación masiva de las mujeres al mundo laboral no supuso que se repartiesen de forma equitativa las responsabilidades familiares entre mujeres y hombres, sino que siguieron siendo asignadas a las mujeres. Por tanto, la incorporación laboral de las mujeres supuso una renuncia obligatoria a promociones salariales.
-          La cultura del trabajo y la cultura empresarial vigentes requieren una dedicación plena a la empresa y una prioridad ante cualquier otra faceta de la vida. La retribución y la promoción profesional está asociada a dicha dedicación plena, condición a la que algunas mujeres responden en menor medida.

 Doble Jornada. Conciliación.

Las mujeres soportan una doble brecha salarial: respecto a los hombres y también entre ellas en función de si son madres o no. Así, el sueldo de las españolas es un 17% más bajo que el de los varones y si tienen hijos ganan de media un 5% menos que las que no tienen. Estas son algunas de las conclusiones del informe "La brecha salarial relacionada con la maternidad", de la Organización Mundial del Trabajo (OIT).
Esta doble brecha se debe a que los empresarios son conscientes de que las madres tienen ante sí un reto: el de conciliar el trabajo fuera del hogar con la crianza y los demás trabajos que conlleva un hogar. El reparto de las tareas domésticas y la educación de las hijas e hijos no es ni mucho menos equitativo: de ahí que hablemos de una doble jornada, que recae en la gran mayoría de los casos sobre la mujer, y que impide que se dedique a la carrera laboral el esfuerzo que requiere en el caso de buscar ascenso y prestigios. No olvidemos además que las mujeres que anteponen dicha carrera a las necesidades de su familia son señaladas y tachadas de “egoístas” o “malas madres”.

  El techo de cristal o suelo pegajoso.

A pesar de tener la misma cualificación y méritos que sus compañeros, las mujeres no acceden con la misma facilidad a los puestos de máxima responsabilidad; debido en parte a las dificultades de conciliación y en parte a que los hombres son percibidos como más capaces y carismáticos. Nos referimos por ello al suelo pegajoso para designar estas condiciones que impiden el ascenso de las mujeres en condiciones de igualdad, y al techo de cristal para designar ese punto “invisible” que muy pocas mujeres son capaces de superar.

Acoso sexual en el trabajo.

La dinámica general de las relaciones entre los dos géneros se reproduce, lógicamente, dentro de los empleos. En una sociedad donde la violación y el acoso callejero están normalizados y justificados no es de extrañar que se produzca esta clase de situaciones también en las relaciones laborales. A todas las dificultades ya expuestas se suma esta realidad que hace aún más complicado el desarrollo normal de una carrera profesional.

2.       EL TRABAJO NO REMUNERADO.

¿Qué es el trabajo? A menudo cuando pensamos en trabajo, pensamos en un empleo remunerado. Sin embargo, la definición de trabajo es mucho más amplia. Seleccionando tan solo alguna de sus acepciones, encontramos que trabajo significa:
·         Obra, resultado de la actividad humana.
·         Esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza, en contraposición a capital.
·          Lugar donde se trabaja.         
                                                                               
Por lo tanto, el trabajo va mucho más allá de ese puesto en la empresa. Cualquier actividad que se realice para obtener un resultado provechoso podríamos definirla como “trabajo”.
En ese ámbito tiene una importancia vital el trabajo que las mujeres desempeñan en el hogar, que, lejos de lo que la visión tradicional nos hace pensar, tiene una importancia vital tanto para el sistema como para los individuos que forman parte de él. Cada día, las mujeres se ocupan de la alimentación, la salud, el bienestar y la salubridad de su núcleo familiar, garantizando así la calidad de vida de las personas con las que conviven. Sin embargo, encontramos que ese trabajo no solo no está remunerado, si no que es menospreciado por gran parte de la sociedad.
Algunas autoras han puesto el acento sobre esta situación denunciando la falta de conciencia sobre el tema y proponiendo una revisión de nuestra manera de ver el trabajo reproductivo y de cuidados. Así, Silvia Federeci, en una crítica del feminismo capitalista, advierte:
·         La ONU ha creado un feminismo global de Estado donde las mujeres forman parte de conferencias internacionales o de oenegés. Atacan el trabajo no pagado desvalorizando la reproducción y evitando criticar cómo el capitalismo ha usado el cuerpo de las mujeres. Han creado un feminismo muy conciliador con la agenda neoliberalista. Tenemos que reapropiarnos de las políticas feministas. -
·         El movimiento feminista ha cometido un gran error al no trabajar por el salario doméstico. ¿Qué pasa ahora? Que esa carga de trabajo la tiene que asumir otra mujer. Muchas, migrantes. La restructuración del trabajo doméstico se asienta sobre una gran injusticia: mujeres que dejan sus familias y se van lejos de sus casas a cuidar a las familias de otras mujeres. Pero es verdad que hay mujeres que pueden hacerse cargo de sus familias sin ayuda. No me gusta ser moralista en este aspecto porque, a veces, no hay otra elección, pero debemos tener una estratégica política que nos lleve a un cambio de modelo en el que hombres y mujeres decidan cómo reproducirse sin lógicas de poder. –
·         “Todos los trabajadores están sometidos, pero su salario les da mayor poder contractual y reconoce su trabajo como productores de riqueza” “El capitalismo explota específicamente a las mujeres porque el trabajo reproductivo no se reconoce como trabajo ni se valora, sigue viéndose como algo personal”. –


sábado, 7 de febrero de 2015

DECÁLOGO CONTRA EL AMOR ROMÁNTICO


Desde pequeñxs en las novelas, en la televisión, en el cine, en el teatro, en las campañas publicitarias, en el mundo que nos rodea, hemos tragado y digerido una forma de concebir las relaciones afectivas y sexuales. Es lo que llamamos el mito del amor romántico.

¿Por qué lo llamamos “mito”? Con este adjetivo queremos enfatizar su carácter irreal, idílico. NO va a ocurrir, por muchos motivos que expondremos a continuación. Incluso sin saber por qué, saber que no existe es dar un gran paso, es no esperarlo. No lo esperes, solo conduce a la frustración y a la sensación de fracaso.

Bien. El amor existe - tranquilxs, todxs podemos querernos ;) y es bonito y todo -  solo que no es cómo nos han contado:

1.       No existe una pareja ideal. No hay una persona destinada a ti, ni a la que tú estés destinada. No vale la pena esperar un “Príncipe Azul” que no va a llegar, eso solo nos conduce a la frustración. Simplemente habrá personas con las que te sientas más a gusto, disfrútalo.

2.       No se puede tener la emoción del principio toda la vida. Esa pasión que lo inunda todo no es eterna. Las emociones que sientas con tu pareja irán cambiando y evolucionando.

3.       No hay roles prefijados por naturaleza. Ni las mujeres tienen un gen de cuidar, ni los hombres un gen de ser más despegados. Las relaciones no van de abajo a arriba, van de tú a tú, en igualdad. De ahí que muchas personas prefieran el término “compañerx” al de “pareja”, expresando esa consideración de apoyo mutuo.

4.       No puedes evitar que te gusten otras personas. No se puede. A lo largo de una relación, inevitablemente te cruzarás con gente, y te sentirás atraídx hacia algunas personas. No eres malx por ello. En tu mano está decidir qué tipo de relación quieres, porque…

5.       No solo existen las relaciones heterosexuales y monógamas. Hay parejas homosexuales, heterosexuales, abiertas, cerradas, poliamorosas, anarquistas relacionales… Cada pareja puede ser consensuada, no hay jerarquías en qué tipo de relación es mejor o peor. Vosotrxs decidís.

6.       No es una virtud ni una prueba de amor el ser celosx. Lo que demuestran esas actitudes es que estamos concibiendo a nuestra pareja como una propiedad. Los celos generan posesión y violencia, y acaban en algunos casos en el maltrato físico, psicológico e incluso en el asesinato. Como decíamos antes, es lógico y natural sentirse atraídx por otras personas. Si habéis decidido que vuestra relación sea monógama, ganarás mucho confiando y respetando a la otra persona, y considerándola como tal, no algo que podamos poseer.

7.       No se puede cambiar a una persona. Esperar que alguien cambie gracias a tu amor es infantil e irreal. Cada unx tenemos nuestros sueños, proyectos, ideas, inquietudes… y no podemos pretender cambiarlas. Mucho menos podemos tratar de cambiar por otra persona, imagina cuántos conflictos podrías generarte.

8.       No necesitamos una “media naranja”. Somos seres completos, y nuestras relaciones nos deberían ayudar a ser más felices, a tener un apoyo y a apoyar, pero siempre conscientes de que nadie es imprescindible en nuestra vida.

9.       No basta enamorarse para ser feliz. Estar enamoradx puede ser una gran experiencia, pero  no es la solución a todos tus problemas. Tampoco es una garantía de que la relación funcionará; una relación requiere tiempo, cuidados, mucho respeto y cariño por ambas partes.

10.   No te refugies en las teorías queer y en el poliamor para perpetuar roles de género y falta de cuidados. Cuando te implicas emocionalmente con una persona, debes implicarte emocionalmente con esa persona, dando lo mismo que recibes. Si no estás dispuesto a hacerlo, sé claro y sincero. No queremos derribar el amor romántico para seguir igual o peor que antes. Las decisiones sobre la pareja han de ser consensuadas.

¡QUEREOS MUCHO, EN LIBERTAD E IGUALDAD!

viernes, 16 de enero de 2015

Apuntes sobre el heteropatriarcado


El patriarcado es el sistema social en el que los hombres adultos ejercen de manera unilateral el poder, desde los núcleos familiares hasta los altos cargos de la sociedad, políticos y empresariales, excluyendo por tanto a las mujeres.

El sistema patriarcal tiene un origen antiguo, ya sea basado en supuestas creencias religiosas, ya sea por motivos sociales, lo cierto es que las sociedades mesopotámicas y las dos grandes culturas griega y latina (que se consideran la base de nuestra sociedad), eran patriarcales.

¿Cómo se sostiene este sistema que permite la discriminación de la mujer?

1.       Por un lado, el patriarcado se mantiene gracias a la dominación de la sexualidad de las mujeres. El hecho de que sean las mujeres las que poseen la capacidad reproductiva, ha condicionado a lo largo de la historia su papel en la sociedad. La familia, como núcleo básico de las sociedades, ha relegado a la mujer a su papel de madre y cuidadora. Por otro lado, la importancia dada por el hombre a la “legitimidad” de su descendencia, por motivos económicos, políticos y culturales, ha impedido a la mujer el libre desarrollo de su sexualidad, promoviendo ideas como el adulterio (penado para la mujer y permitido para el hombre) o la idea aún extendida de que las mujeres tienen un menor deseo sexual. Por otro lado, la prostitución es ejercida en la mayoría de los casos por mujeres. El patriarcado domina entonces la sexualidad femenina para la consecución de sus objetivos: la mujer sirve para dar placer al hombre o para la reproducción, pero no se considera de qué manera puede disfrutarla la propia mujer.

                Por otro lado, y dentro de la sexualidad en el patriarcado, se impone a lxs sujetxs la        idea ya mencionada de la familia, entendida como ese núcleo cerrado en el que una                pareja heterosexual se une para tener descendencia. Cualquier comportamiento que se aleje de estos patrones se considera subversivo y es visto con recelo; el patriarcado     no admite por tanto las relaciones homosexuales o abiertas, poliamorosas, o a lxs                 individuxs promiscuxs. Es por ello que se ha postulado el término             “Heteropatriarcado”, que retrata de una manera más precisa este sistema que no solo            discrimina a las mujeres, sino a cualquier persona que se aleje del binominio    hombre/mujer heterosexual.

2.       Como ya hemos señalado, el patriarcado relega a las mujeres a su papel de madres/cuidadoras. Se produce así un reparto del trabajo. Al hombre se le encarga la función de vivir de cara a la sociedad y mantener económicamente a la familia. De esta manera, la mujer vive y se desarrolla en el ámbito de lo privado, de lo invisible, de lo que no está en el mundo sino en la intimidad del hogar. Y será el hombre el que salga al espacio público, al mundo. La consecuencia de esta división es más que evidente: serán solo hombres los que dirijan los estados, quienes ocupen los altos cargos de las empresas, los que decidan la organización de la sociedad, los que realicen investigaciones y accedan al saber. Nos encontramos así con una cultura hecha por y para hombres, en las que las mujeres ocupan un segundo plano. No es de extrañar entonces que nos encontremos en una sociedad androcéntrica, en la que todo gira en torno al Hombre en tanto que ser masculino. Es muy importante señalar también que el trabajo de las mujeres en el hogar es un trabajo NO remunerado, de manera que el hombre, saliendo al mundo tiene una doble independencia: la de verse liberado de las responsabilidades familiares y la económica.

 ¿Qué consecuencias tiene el heteropatriarcado?

1.       En cuanto al trabajo:

-          Las mujeres quedamos en  un eterno segundo plano. Los altos cargos de poder están en manos de hombres (pensemos en cuántas imputadas por corrupción hay, frente a hombres, y no porque seamos más honestas…; cuántas presidentas hay en el mundo o que haya habido que esperar a 2015 para que una  mujer ocupe el mando del Poder Judicial).

-          La incorporación de la mujer al trabajo ha sido desigual en varios aspectos:

a)      Los trabajos a los que solemos acceder siguen relacionados con los roles atribuidos tradicionalmente a las mujeres, es decir, con los cuidados, de manera que incluso se consideran específicamente femeninos trabajos como la enfermería, la enseñanza en las primeras etapas de escolarización, los trabajos sociales… dado que los cuidados nunca han sido debidamente valorados (al fin y al cabo son una tarea femenina en un mundo donde lo masculino y lo viril se considera lo realmente importante) los salarios que percibimos las mujeres suelen ser notablemente más bajos.

b)      El hecho de trabajar fuera del hogar no ha eximido a las mujeres de sus ocupaciones en el hogar, de manera que su trabajo es doble. Al empleo remunerado hay que sumarle todo el trabajo en casa que a duras penas comparte y reparte con su pareja. El mito de que las mujeres tienen una capacidad innata para la crianza, el amor o incluso la limpieza sigue vigente.

c)       Estas dos condiciones limitan de manera más que notable el acceso a puestos relevantes, por lo que se ha hablado de un “techo de cristal” para las mujeres, un límite que es muy difícil superar. El hecho de que haya unas pocas mujeres que alcancen el mayor éxito profesional no anula esta realidad: para nosotras sigue siendo mucho más difícil desarrollar nuestras carreras profesionales.

2.       En lo referido a la sexualidad:

-          La sexualidad tanto femenina como masculina está constreñida bajo unos patrones rígidos de monogamia y heterosexualidad. Lxs individuxs que se apartan de estos parámetros son discriminados y se ven obligados, en muchos casos, a ocultar o modificar sus tendencias sexuales.

-          La sexualidad de la mujer no es contemplada como una fuente de placer o autoconocimiento, sino como una realidad o potencialidad al servicio de los hombres. Desde el núcleo familiar, donde a la mujer se le impone la obligación de satisfacer las necesidades sexuales de la pareja y la reproducción, hasta la industria del sexo (pornografía, prostitución) de consumo mayoritariamente masculino, pasando por la publicidad y el arte, en las que la mujer se presenta como un objeto sexual para el uso y disfrute de los varones.

-          La cosificación de las mujeres y la creencia de que estas deben satisfacer al hombre, llevan a una aceptación de la violación. Salvo casos de extrema violencia, a nivel social se asume que las mujeres deben estar disponibles para el hombre. Cuando se producen hechos de este tipo, se dice que la mujer “lo ha provocado” o “se lo ha buscado”; pues a esa negación del placer femenino le acompaña la creencia de un “instinto irrefrenable” de los hombres, del que las mujeres debemos saber protegernos.

-          Las mujeres debemos tener hijxs, pero dentro de los parámetros deseables para el heteropatriarcado. Cuando una mujer alcanza una edad, se le insta a tener hijxs; las mujeres no pueden abortar. Ahora bien, las mujeres solteras o lesbianas no son consideradas madres “adecuadas” y por tanto, se impide su acceso a la maternidad.

3.       En las cuestiones “cotidianas”.

-          Puesto que las mujeres han quedado apartadas del mundo del saber y el mundo público, en muchas ocasiones sus opiniones no son debidamente valoradas o no son tenidas en cuenta “Tú de esto no sabes” “calladita estás más guapa” o incluso “tú a la cocina” son expresiones que, por desgracia, no nos suenan extrañas.

-          El espacio público se considera inherentemente masculino; desde la zona de juegos de lxs niñxs tomada por los chicos, hasta el uso del transporte público, son los hombres los que ocupan, de manera simbólica y también física, el espacio. Muchas veces ocurre igual en el propio hogar, donde los hombres tienen reservados los lugares más cómodos o relevantes de la casa (el sofá, el centro de la mesa…)

-          Desde el heteropatriarcado se fomenta el mito (que por desgracia nosotras mismas a veces secundamos) de la rivalidad entre mujeres. Se nos retrata como seres envidiosos y chismosos que no soportan el éxito de sus pares y sin embargo refuerzan y alientan el éxito masculino. Es por ello que desde el feminismo se ha apostado como aspecto esencial de la lucha por la sororidad, esto es, la solidaridad entre hermanas.

 

 

sábado, 20 de diciembre de 2014

Red de pornografía infantil

Esta semana fue desarticulada una red de distribución de pornografía infantil, siendo registrado un domicilio en Guadalajara.
La pedofilia no es ninguna desviación de la conducta sexual, sino el resultado de la distorsión sexual y de roles instaurados desde el heteropatriarcado. En este caso, se abusa de niñas y niños de corta edad, un sector minusvalorado y despreciado desde la absurda pirámide genérica que nos imponen. Se trata de varones adultos que violan y agreden a niñas y niños aprovechándose por un lado de su estatus, poder y autonomía; y por el otro, de la indefensión y falta de consciencia de las menores sobre lo que está ocurriendo. Por si fuera poco, hacen de ello su ocio y entretenimiento público, grabando y difundiendo las imágenes de la terrible agresión.
Las niñas y niños víctimas del abuso sexual y agresión quedan estigmatizadas para toda su vida. Las violaciones suponen un trauma físico y, sobre todo, psicológico, en especial a tan corta edad, que repercutirán de forma transversal en la vida de las víctimas y que, posiblemente, les negarán la posibilidad de desarrollar una sexualidad sana.
Desde la Asamblea de Mujeres Libres de Guadalajara queremos denunciar estos abominables actos y señalar a los agresores. Repudiamos cualquier abuso sexual y, en especial, tratándose de menores de edad.
 

jueves, 20 de noviembre de 2014

CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

 El 25 de noviembre de 2014, día contra la Violencia de Género, contamos cuarenta y siete mujeres asesinadas a manos de sus parejas y ex parejas este año. Sin embargo, la Violencia de Género no es sólo un número.

La muerte de una mujer a manos de su pareja es la culminación de un proceso más largo y doloroso. Violencia de Género es humillar, ignorar, controlar, utilizar, violar, insultar, es infligir sufrimiento tanto psicológico como físico de manera cotidiana. Es necesario señalar que la Violencia de Género no la sufren sólo las mujeres, afecta de manera brutal a todo el entorno familiar, especialmente a niñas y niños.

Ante el grave y evidente problema que supone el maltrato hacia las mujeres en nuestra sociedad, el Gobierno y el Estado, así como los medios de comunicación, reaccionan ofreciendo cifras y lanzando campañas que lejos de atajar la raíz de la violencia, quedan en la superficie y culpabilizan a la mujer en lugar de reconocerla como víctima y darle las herramientas para revertir su situación.

Las mujeres nos vemos en la obligación de señalar el sistema heteropatriarcal, fundamentado en la división sexual del trabajo, como la fuente de las discriminaciones diarias que sufrimos y que se traducen, en última instancia, en el asesinato a manos de sus parejas o ex parejas de decenas de mujeres cada año.

A la opresión ejercida por el heteropatriarcado se suma aquella que viene dada por el capitalismo. Ambas realidades operan de manera paralela y perpetúan los esquemas que nos mantienen sometidas y expuestas a la violencia. En un estado como el español de larga tradición católica, la Iglesia coopera con estas dos fuerzas para seguir poniendo trabas a la consecución de la igualdad real. Por esto, entendemos que un Estado y un gobierno capitalista en ningún momento pondrán en tela de juicio ni mencionarán las dinámicas del patriarcado, ni las consecuencias que tiene. Desde la tentativa de prohibición del aborto hasta la culpabilización de las víctimas de las agresiones sexuales, pasando por los roles reproducidos en la publicidad, la música o la televisión. Los sucesivos gobiernos han demostrado no estar a la altura y desatender e incluso coaccionar a la mitad de la población.

Por todo ello, desde la Asamblea de Mujeres Libres de Guadalajara defendemos que el 25 de noviembre debe ser un día de protesta, un día para concienciar al resto de personas, tanto mujeres como a hombres, para que cada una de ellas y de ellos sean conscientes de qué es la Violencia de Género y cuáles son sus causas. Defendemos además que esta lucha no debe limitarse a la celebración de actos aislados en días señalados y debe constituir una de las prioridades sociales.

La solución del problema solo será posible cuando hombres y mujeres dejemos atrás el sistema que permite que existan jerarquías basadas en el género.

¡PORQUE NO ESTÁS SOLA, PORQUE SOMOS MUCHAS, PORQUE SOMOS TODAS LAS MUJERES!