Libres y empoderadas

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lunes, 2 de noviembre de 2015

DESMONTANDO EL PATRIARCADO. SI QUEREMOS IGUALDAD, ¿POR QUÉ NOS JUNTAMOS EN ESPACIOS NO MIXTOS?


¿POR QUÉ TENEMOS QUE JUNTARNOS EN ESPACIOS NO MIXTOS SI NUESTRO OBJETIVO ES LA IGUALDAD?
 

Cuentan que una vez un hombre pidió asistir a una asamblea de mujeres, preocupado por la opresión que estas sufrían por parte del patriarcado, y cuentan incluso, que asistió y su voz no fue la más escuchada en la misma, por último cuentan que ¡se cuestionaba sus privilegios como hombre! y es más ¡¡¡trabajaba y se esforzaba para perderlos!!! Suena a cuento realmente ¿verdad?

Dado que lo anteriormente contado, efectivamente es algo irreal, que pasa en ocasiones muy puntuales, porque excepciones siempre las hay, no decimos lo contrario. Creemos que no es necesario justificar la existencia de los espacios no mixtos, debería de bastar con decir que nos gusta, lo vemos una herramienta útil para nosotras, y estamos muy a gusto en él.

Después de pasar toda la vida acudiendo a asambleas, reuniones o demás espacios públicos a escuchar los gritos de hombres enfurecidos (porque siempre parecen enfurecidos, no entiendo por qué), de ver como se interrumpen constantemente unos a otros (increíble cómo pueden aclarase a discutir así), de ver como se levantan de la silla y gesticulan exageradamente (con lo cansado que debe ser esto), después de mucho tiempo en esos espacios, por fin uno donde no  suceden esas cosas, donde no hay que mostrar una actitud agresiva, ni gritar, ni gesticular fervientemente al hablar. Un espacio compuesto solo de mujeres muestra otro tipo de dinámicas, se convierte en un espacio mucho más cómodo para nosotras, un lugar desde el cual tomar conciencia de la masculinización de otros espacios, de la necesidad de cambiar esto (y otras cientos de cosas, la lista es infinita vaya) y un lugar donde coger fuerzas para enfrentarnos a un mundo construido para ponérnoslo difícil.

Siempre han existido señores y esclavos, obreros y burgueses, oprimidos y opresores (o como sea la frase), y siempre los esclavos, campesinos, obreros, oprimidos varios, se han organizado en grupos sin contar con sus oponentes (y sin contar mucho con nosotras dicho sea de paso), y siempre lo hemos visto natural. Somos conscientes de la necesidad de que los grupos oprimidos hagan piña para analizar su opresión y proponer estrategias de lucha para superar esta. Pero cuando las mujeres nos juntamos para hacer piña, grupo, analizar nuestra opresión y elaborar estrategias para superarla ya no nos parece tan natural, nos parece hasta mal, y se nos dice que esta feo eso de juntarse sin contar con los compañeros. Ya nos vale a las mujeres organizarnos sin contar con los hombres, ya les vale a los obreros no llamar a sus jefes a sus asambleas para juntos proponer una solución, que diferente suena ¿no?

Y es que ya nos vale a las mujeres, ni que la historia no nos hubiese enseñado nada, mujeres cabezotas que nos empeñamos en luchar por nosotras mismas sin contar con los hombres, con lo que nos han ayudado anteriormente. Primero los abolicionistas les dijeron a las sufragistas: “mujeres que queréis el voto luchad con nosotros por la abolición de la esclavitud y por el derecho de los negros a votar, y nosotros lucharemos por conquistar vuestro voto”, y las mujeres lucharon y los negros consiguieron el voto ¿Y las mujeres?; luego los obreros les dijeron a las obreras:  “obreras del mundo luchad con nosotros para acabar con el capitalismo, y el patriarcado desaparecerá también”, y las obreras lucharon por superar el capitalismo e incluso en alguna parte se dieron pasos importantes en su superación ¿Y las mujeres?. Dos veces vale, podemos caer, pero ya una va adquiriendo algo de experiencia en estas cosas y se va fiando menos.

Hombres que estéis ahí si de verdad tenéis tanto interés en nuestra lucha pensároslo dos veces antes de gritar en una reunión, pensároslo dos veces antes de estigmatizar a una mujer porque haga un libre uso de su cuerpo y su sexualidad, pensároslo dos veces antes de intentar invisibilizarnos…

No queremos excluiros de nuestra lucha, simplemente queremos liderarla nosotras.

viernes, 30 de octubre de 2015

Comunicado y convocatoria al 7N

El próximo 7 de noviembre la Coordinadora Feminista de Valencia ha convocado, en Madrid, una marcha estatal contra las violencias machistas, a la que se han adherido numerosos colectivos y organizaciones feministas de todo el Estado y parte del extranjero, para denunciar las violencias machistas y hacer un llamamiento a que la lucha contra la violencia de género sea una cuestión de Estado. Nosotras, la asamblea Mujeres Libres de Guadalajara, acudiremos a la cita en Madrid para denunciar junto a nuestras hermanas de distintos pueblos del Estado español la violencia que sufrimos las mujeres y las personas con identidad de género no normativa en todas y cada una de sus formas. Creemos de vital importancia visibilizar esta situación y hacer comprender que la violencia de género no es solo la que deja marcas en la piel o cifras de asesinatos, sino que es una problemática estructural mucho más amplia y bien arraigada en nuestra sociedad gracias al PATRIARCADO que la sostiene y la legitima.

Rechazamos cada agresión verbal, psicológica, económica, física, sexual o simbólica contra las mujeres y denunciamos el silencio o la complicidad mediática y la pasividad de las instituciones. Sin embargo, consideramos que la respuesta a la violencia de género no puede venir de arriba, que el feminismo debe de ser de base y de clase, y que demandar a “papá Estado” la atención que merece esta situación tan sangrante es pecar de optimismo e ingenuidad. El Estado es un poder fáctico, un engranaje fundamental de este sistema, su esencia es patriarcal y capitalista y, como tal, genera, perpetúa y legitima estas desigualdades. La transformación social ha de venir de las personas, nos toca a nosotras tomar y crear conciencia de género, visibilizar sus violencias, enfrentar sus agresiones y tejer lazos de apoyo entre nosotras: la solidaridad y la sororidad son nuestras aliadas.

De las instituciones solo podemos esperar que se laven la cara y finjan que les preocupa el asunto mientras recortan ayudas para las víctimas, lanzan campañas contra la violencia animando a la víctima a tomar precauciones y llevar silbato, o desvirtúan el día de la mujer trabajadora con cursos de aerobic y descuentos en moldes para galletas. Se acuerdan de nosotras solo de cara a  las elecciones o cuando el feminismo puede darles la oportunidad de sacar brillo a sus oxidadas siglas, porque es muy de demócratas defender la igualdad de género de cara a la galería. Pero feminista hay que ser todos los días, no cuando el interés aprieta, no solo en las fechas señaladas, o cuando se tiene la oportunidad de subirse al carro de un trabajo de base y anotarse un tanto convocando a la marcha al margen del feminismo local.

Nos desvinculamos de cualquier organización política que de forma hipócrita acuda a la marcha y señalamos al Estado como parte del problema y no de la solución.

Feminismo sí, pero desde la calle.
¡Contra la violencia patriarcal, auto-organización y sororidad!

Desde Guadalajara acudiremos juntas a Madrid.
Mujeres Libres convoca a las 10:20h en la estación de RENFE.
Sé más horizontal. Madruga menos.

 ¡Vente con nosotras!


viernes, 9 de octubre de 2015

DESMONTANDO EL PATRIARCADO. 4. "EL LENGUAJE NO ES MACHISTA, LA QUE ES MACHISTA ES LA SOCIEDAD"


Desde el movimiento feminista hemos venido convirtiendo en asunto central la cuestión del lenguaje y por tanto no pueden faltar los machitos que tratarán de ridiculizarnos cada vez que tomemos la palabra para defender la posibilidad de un lenguaje que desafíe y deslegitime el lenguaje androcéntrico heredado. Haciendo uso de uno de sus argumentos favoritos, nos espetarán que deberíamos emplear nuestro tiempo y nuestras energías en luchar por cambiar las estructuras sociales materiales que colocan a las mujeres en un segundo plano (la desigualdad salarial, la violencia de género, el derecho al aborto, etc.) en lugar de ocuparnos de “chorradas lingüísticas”. Porque ellos, una vez más, saben mejor que nosotras el camino que ha de seguir el feminismo y por eso no pueden evitar darnos lecciones sobre el hecho de que el lenguaje es neutro y natural porque, claro está, nos ha caído del cielo. Porque la que es machista es la sociedad que produce el lenguaje, no el lenguaje en sí. Y ya con eso se justifican y se lavan las manos.
Pues bien, machirulo fan de la RAE, quizá te lleves un chasco cuando te enteres de que combatir la violencia material y la violencia simbólica no es incompatible, y de que no hay necesidad de elegir entre una u otra porque se relacionan entre sí. Cuestionar la discriminación lingüística parte del reconocimiento de que más allá de las estructuras materiales encontramos estructuras de dominación patriarcal en las propias bases del razonamiento, y en ellas se encuentran los procedimientos lingüísticos a partir de los cuales se producen los significados. Pensamos con palabras y por tanto el lenguaje cumple una función central en la construcción social de la realidad porque determina nuestra visión del mundo. Como producto cultural, sabemos el lenguaje no puede ser neutro, sino que refleja la ideología dominante, y esta es androcéntrica y patriarcal.
Lo que no se nombra, no existe, y las personas de identidades de género no hegemónicas han sido excluidas a lo largo de los siglos de las estructuras de poder, pero también de las representaciones discursivas y del repertorio de significados de las lenguas. Transformar el lenguaje en aras de no invisibilizar ni excluir ninguna identidad de género implica también modificar los modos de pensamiento.  A lo mejor te molesta tanto el lenguaje no sexista porque pone en jaque tu posición dominante y cuestiona los privilegios de la sociedad patriarcal en los que se basa tu poder.
No contento con esta explicación, nos dirás: “pues Noséquién es mujer y no se siente discriminada por el lenguaje”. Y es que resulta que percibir y sentir la discriminación en el lenguaje no depende de si se es él, ella o elle, sino que tiene que ver con tener conciencia de género, que no es atribuible en virtud de esencialismos. El lenguaje y los valores patriarcales que transmite se han ido construyendo de acuerdo con la visión de los grupos de poder dominantes, que han impuesto sus valores como únicos y objetivos, y por tanto estos valores se convierten en naturales. Es necesario realizar un ejercicio de replanteamiento, de cuestionamiento de los valores y de toma de conciencia para ser capaces de someter a crítica la ideología que subyace a los mecanismos lingüísticos que cotidianamente utilizamos.

Así que no vengas a decirnos cómo tenemos que hablar o escribir si ni siquiera te has cuestionado la posición que tú mismo ocupas en la estructura. 

miércoles, 30 de septiembre de 2015

DESMONTANDO EL PATRIARCADO. 3. “EN LOS DIVORCIOS LAS MUJERES SE QUEDAN CON TODO"



Cualquier machista que se precie te dirá que el divorcio perjudica a los hombres, que las mujeres se quedan con todo: la casa, el coche, los hijos... (por cierto, que te lo dirá en ese orden, porque los hijos son importantes, pero menos que la casa).

Parece que una se divorcia para joderle la vida a su marido, porque ya sabemos que las mujeres somos así de brujas, lo que nos gusta es hacer daño. Y queremos que ellos se queden en la calle y nos paguen, nos paguen mucho, todos nuestros vicios.

Y entonces te dicen que es que a las mujeres les dan las custodias de los menores y eso es injusto, porque ellos también son progenitores.

Vamos a empezar por el principio. Las custodias no se dan, como el que regala unas zapatillas que ya no usa. Las custodias se piden. Así que vamos a dejar esto bien claro: es muy difícil darle una custodia a tantísimos varones/padrazos que NO LA PIDEN.

Cuando ambos la piden y hay que dirimir quién se queda con la custodia, se tiene en consideración quién ha sido la figura principal de apego, quién ha ido a médicos, quién ha pasado noches en blanco cuidando, quién sabe dónde se guardan los calcetines que se pone a diario la/el menor, quién ha renunciado a o disminuido su jornada laboral por ocuparse de las hijas/os, quien ha renunciado a su ocio y autocuidado por atenderles...

Por otro lado, cuando la mujer se queda en la vivienda, no se queda con la vivienda. El domicilio familiar es de las hijas/os y allí vive la persona designada para ser su cuidador/a principal hasta que son mayores de edad o pueden vivir independientemente. Por supuesto que si hay hipoteca, se paga a medias, porque no es que él le pague la casa a ella, es que ambos son responsables de pagar la vivienda de su prole.

El dinero que se “da” no es un dinero que se regala. Si hay pensión compensatoria, es porque hay algo que compensar, es decir, hay una fuerte descompensación económica o la mujer ha dejado de trabajar o ha reducido su jornada para ocuparse del cuidado y la crianza de las hijas/os (y del marido, que parece que estar 24 horas al día disponible para él y los hijos y la limpieza y la cocina y la organización y ... es como vivir en el Caribe con un mojito en la mano, pues no). La pensión de alimentos se acuerda o se calcula con tablas pre-establecidas –tablas que se han desarrollado desde los juzgados y colegios de abogacía- y con ese triste dinero no es que la mujer se vaya de fiesta loca, sino que se paga parte de la luz, el agua, la calefacción, la comida, la ropa y todo aquello que una criatura necesita en su día a día.

Por último, es necesario dejar bien claro que “el progenitor custodio”, diré la progenitora custodia, siempre es la más vulnerable, ya que tiene que organizar toda su dinámica socio-familiar en función de las hijas/os. El otro progenitor tiene libertad de movimiento y acción todo el tiempo, excepto cuando le corresponden las visitas.


Así que, resumiendo: las mujeres piden quedarse con los hijos porque siguen siendo sus cuidadoras y principales responsables de la crianza (hoy no vamos a entrar en por qué esto es así ni sus causas y consecuencias); la casa se la quedan las hijas/os en usufructo; la pensión de alimentos es exactamente eso, un mínimo de dinero para alimentación, ropa, higiene (cualquiera que tenga una criatura sabe que con 150-200 euros NO se cubren sus gastos ni sus necesidades, mucho menos si hay necesidades especiales); Y nunca olvidemos que vivir a diario con menores a tu cargo hace que tu vida se vea modificada, tu ocio se organiza en función del suyo, tus horarios de trabajo muchas veces también, las peleas por los deberes, las discusiones por comer verdura, las normas y los límites diarios, las noches desvelada porque tiene pesadillas o le duele un oído... todo eso es para la aprovechada que quiere joder la vida a su marido y por lo visto le regalan la custodia por tener ovarios.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

DESMONTANDO EL PATRIARCADO. SI QUERÉIS IGUALDAD, ¡LLAMADLO HUMANISMO!


“Si el feminismo no fuese lo contrario al machismo tendría que llamarse humanismo o igualitarismo”… Woow! ¡Qué réplica! ¡Qué argumento! ¡Que astuto por tu parte ir a la etimología de la palabra! Cuéntanos hábil compañero, ¿qué es lo que te molesta más? ¿Qué no se aluda a los hombres en el término que define a un movimiento igualitarista o que ese movimiento ataque a tus privilegios como hombre? “¡No, si lo que no me convence es la palabra!”- responderás -, ¡por supuesto! tú eres un claro defensor de la igualdad entre hombres y mujeres, pero es que “la palabra feminismo echa para atrás a mucha gente y, además, (agradecedme el consejo), debilita vuestra lucha… podrías mejor hablar de personas, de seres humanos ¿no?”. Claro que sí, campeón, y podemos hablar de seres, sujetos, individuos, entes… ¿pero de mujeres? ¡Naaaa!

Podemos imaginar, desde la gran empatía que nos otorga por arte de magia la feminidad que se nos ha asignado, lo duro que debe ser sentir que no eres el centro de algo, especialmente a vosotros que no estáis acostumbrados a sentiros invisibilizados. Pero es precisamente esa invisibilización la que llevan sufriendo las mujeres a lo largo de la Historia, sometidas al paradigma androcéntrico desde los hechos hasta las palabras (¿o acaso no hablamos de “el hombre” para designar a “la humanidad”? ¿acaso no usamos el masculino como genérico?). Si tanto crees en la igualdad no sé por qué debería incomodarte que el término que designa al movimiento de reivindicación de los derechos de las mujeres, como parte del género humano que son, y su reconocimiento como tal en todos los ámbitos de la sociedad no aluda a los hombres. Touché ¿eh?

Y no, no vamos a llamarnos “humanistas” ni “igualitaristas”, principalmente porque son conceptos preexistentes que dejan de lado muchas de las cuestiones que aborda el feminismo, no tratan la igualdad de género ni se plantean la interseccionalidad, por ejemplo. No te encabezones, busca una enciclopedia.

El término “feminista” empezó a usarse en el s.XIX para referirse de forma peyorativa a las personas que apoyaban la lucha de las mujeres por la igualdad de derechos pero, algo más adelante, fueron las sufragistas quienes se reapropiaron del término para darle un enfoque positivo y nuevos significados. Nosotras, temibles y despiadadas hembristas de incógnito,  lo mantenemos, lo reivindicamos y lo abrazamos, orgullosas de cada una de las mujeres (“Féminas”) que batallaron sin descanso por cada pequeño gran triunfo del feminismo.
No vengas a abrir debates vanos ni a decirnos cómo llamarnos para que nos hagas el favor de ser feminista sin incomodarte.


                                                          

miércoles, 16 de septiembre de 2015

DESMONTANDO EL PATRIARCADO. LA CULPA DEL MACHISMO.


En su obsesivo intento de librarse de toda culpa, el macho medio no dudará en afirmar que la culpa del machismo la tienen las mamás porque han educado mal a sus hijos. No tardarán en disculparse después diciendo que, por supuesto, ellos ayudan mucho en casa y se hacen su comidita, encomiables tareas que les alejan a ellos mismos de cualquier sospecha de machismo.
Muy bien, machote, acabas de coronarte: tú solo te has descubierto como el más rancio de los misóginos. “¿Cómo es eso posible, taimada hembrista?”[1], te preguntarás. Pues en primer lugar, difundiendo el primer mantra del sacrosanto patriarcado, a saber: “las mujeres tienen la culpa de todo”. Desde una maldita manzana hasta el suicidio de los varones más aptos, las mujeres han tenido la culpa de absolutamente todo. El machismo no podía ser una excepción.

Pero hay un pequeño problema, preclaro e ínclito macho. Las mujeres no tenemos la culpa de que exista el machismo. O al menos no sólo nosotras. O al menos no sólo las madres.

Tu mamá te mima, y muchas mamás miman a sus niños. Por favor, demostrar cariño, afecto y proporcionar cuidados no es malo. Sí, las mamás hacen la comida, y procuran que les guste a sus nenes. Y le recogen el cuarto, y toda la casa, y le compran la ropa, y se la lavan, y les hablan, les abrazan, les escuchan y les quieren… ¡Qué astutas! Nos han hecho pensar que nos querían cuando en realidad su astuto y malvado plan era PERPETUAR ASÍ EL SISTEMA QUE LAS OPRIME. Espera. Esto no tiene sentido ¿Verdad?

PUES NO. NO LO TIENE. Pero resulta que mamá no vive aislada del planeta que la rodea (por más que a veces apenas interactúe con él…). Mamá se ha criado en una sociedad, en un sistema PATRIARCAL. Y este sistema, con su educación, sus estereotipos, sus modelos a imitar y sus “tú aquí y tú aquí” nos ha impuesto a cada uno y una de nosotres un lugar en el mundo. Y a mamá le dejaron muy claro desde pequeña que su sitio era su casa y su única misión sus hijes. Porque hay algo que estás olvidando, querido amigo de ideas antediluvianas, a las personas no sólo nos educa mamá. Las personas nos forjamos con miles de influencias. Mamá sólo es una de ellas, por más importante que sea. Papá, les abueles, les ties, las amistades, les primes, el colegio, el profesorado, la televisión, el cine, la literatura, el arte, la publicidad, ejercen sobre todas las personas una influencia imborrable. Y sí, amigo, sí TODO ESTÁ PLAGADO DE MACHISMO.

Y puede que mamá reaccione. Puede que no quiera educar a sus hijes de esta manera. Pero entonces va a tener que ser fuerte, muy fuerte, porque durante el resto de su vida va a tener que escuchar que es una MALA MADRE. Y si su niño quiere llevar tacones, le dirán mala madre por dejar que otres se burlen de su hijo. Y si su niña quiere vestirse como James Dean, le dirán mala madre. Y si a ella le apetece brindar una valiosa lección a sus hijes dándose un tiempo para sí misma, le dirán mala madre.
Así que, machote, antes de echar la culpa a nadie, plantéate la paradoja.

Y luego te replanteas tú, que falta te hace.



[1] En realidad, nuestro hipotético macho seguramente no pronunciara estas palabras, sino más bien algo así “¿Qué putas gilipolleces estás putamente diciendo, puta feminazi puta? ¡Fea!” Pero nosotras somos infinitamente más elegantes.

miércoles, 24 de junio de 2015

ORGULLO TRANSFEMINISTA Y ANTICAPITALISTA


El día del orgullo gay se viene celebrando a raíz del levantamiento de los compañeros en Stonewall frente a la represión por expresar su diversidad sexual.

El espíritu de lucha y reivindicación de esta fecha debe estar presente y quedar patente ahora más que nunca, cuando empresas, partidos e instituciones ondean la bandera multicolor en busca de dinero, votos o complacencia.

El modelo capitalista y heteronormativo que se quiere imponer a las parejas gays no supone una verdadera liberación. Sigue siendo una triste realidad que la homosexualidad y otras sexualidades siguen moralmente penadas y que sólo aquellos que siguen los dictámenes del heteropatriarcado pueden visibilizar su condición.

Desde Mujeres Libres Guadalajara queremos hacer hincapié, de manera especial, en la represión que sufren las mujeres lesbianas y bisexuales, en la lucha por la visibilización y la no discriminación.

Es un hecho constatable e innegable que el lesbianismo no es aceptado y visibilizado en las mismas condiciones que la homosexualidad masculina.

Las mujeres lesbianas se ven empujadas al silencio, a la negación, debido a actitudes machistas y homófobas en sus puestos de estudio, de trabajo, e incluso en sus casas. En la calle y en la noche, la más normal muestra de afecto y/o deseo, puede suponer un mal trago que no tenemos que soportar.

Tampoco podemos olvidar las medidas reaccionarias de un gobierno que ha querido impedir el libre e igual acceso a la maternidad a todas las mujeres y exigimos, por tanto, que se retiren dichas medidas, garantizando el acceso universal a la reproducción asistida, no como negocio, sino como derecho.

Queremos visibilizar también todas las opciones sexuales y todos los géneros, rompiendo ese binarismo asfixiante e injusto que cataloga a las personas en función de unos cuantos rasgos físicos. Cada persona es diferente y no cabemos en el triste y reducido binarismo hombre/mujer.

Porque nuestra sexualidad y nuestro género no es ni tu chiste, ni tu negocio, ni tu fantasía. Ahora y siempre, por un orgullo transfeminista, anticapitalista e inclusivo.