Libres y empoderadas

Libres y empoderadas

domingo, 1 de mayo de 2016

1 MAYO. DÍA DE LA CLASE OBRERA, DÍA DE LXS TRABAJADORXS


Las mujeres han jugado un papel decisivo en las reivindicaciones obreras a lo largo de la historia. En este primero de mayo, queremos recordar a todas las hermanas que arriesgaron su vida en la lucha por unas condiciones de trabajo dignas para toda la clase trabajadora. Ellas iniciaron el camino que hemos de seguir, el de la lucha por la emancipación y por la igualdad, y no podemos permitir que su figura caiga en el olvido, enterrada por el androcentrismo.

Conocemos bien las dificultades a las que las mujeres se tienen que enfrentar en sus puestos de trabajo en comparación con sus compañeros varones: una brecha salarial que implica que las mujeres perciban de media en torno a un 23 %  menos que los hombres, mayor temporalidad, mayor precariedad, mayor parcialidad no deseada y mayores tasas de desempleo.

A estas dificultades, hay que sumar la carga que supone la jornada de trabajo en el hogar que tienen que afrontar quienes son trabajadoras asalariadas y se ocupan paralelamente de las labores domésticas y de cuidados. Cuidar, cocinar, limpiar, fregar, barrer, ordenar, lavar, tender, planchar o gestionar la economía familiar también es trabajar.

En este primero de mayo, queremos reivindicar que el trabajo es una noción amplia que trasciende el significado del término “empleo” y que incluye todas aquellas actividades de producción y de reproducción que se desarrollan en el seno de una sociedad. Históricamente, la división sexual del trabajo nos ha condenado a la explotación sin remuneración, a la dependencia del varón y nos ha relegado al ámbito del hogar. Con la incorporación de las mujeres al trabajo asalariado, esto no se ha resuelto, sino que nos hemos visto abocadas a lidiar con dobles y triples jornadas laborales.

Queremos visibilizar todo el trabajo no remunerado y apenas reconocido que realizamos las mujeres en el ámbito del hogar. El trabajo de cuidados, “mano invisible de la vida cotidiana”, es un trabajo gratuito, en condiciones de explotación, sin horarios, sin vacaciones y sin seguros sociales sin el cual el capitalismo difícilmente podría sostenerse.

Exigimos que la gestión de los cuidados sea una cuestión de responsabilidad social y política que no quede circunscrita únicamente al ámbito del hogar, como cuestión privada atribuida a las mujeres, sino que implique a la sociedad en su conjunto.

Porque nuestros cuerpos y nuestras vidas merecen una economía donde el bienestar se ponga por delante de los beneficios. Porque apostamos por una lógica del sostenimiento de la vida por encima de la lógica capitalista. Porque no queremos un 1º de mayo anclado en visiones productivistas y porque apostamos por unas vidas que merezcan la pena ser vividas.
 ¡Por un 1 de mayo feminista!